El
pasado viernes 27 de Mayo, recibimos una conferencia impartida por
Elena García Armada.
Se
trata de una científica española, titular en el Centro de
Automática y Robótica CSIC-UPM, y doctora ingeniera industrial. Es
una de las investigadoras principales del CSIC y fundadora de Marsi
Bionics, una empresa que busca poder crear exosqueletos de marcha
para ayudar a gente con enfermedades neuromusculares.
Según
nos explicó, conoció a una niña que había sufrido un accidente de
tráfico, por lo que no era capaz de mover las piernas. En ese
momento, decidió centrarse en la fabricación de dispositivos que
facilitaran la movilidad a las personas. Creó un prototipo de
exosqueleto biónico que fue probado por la propia niña, Daniela, y,
aunque tuvo un resultado satisfactorio no pudo ser lanzado al mercado
por la falta de fondos. Aún así, ella continúa desarrollando
exosqueletos para niños con atrofia muscular espinal, una enfermedad
degenerativa que no se puede curar. Dichos exosqueletos son robots,
con forma de pantalón que cubre hasta el torso. El exosqueleto
interpreta lo que la persona quiere hacer (caminar, sentarse...) a
través de sensores y hace que esta se mueva.
Elena
también nos estuvo explicando las diferentes aplicaciones que pueden
tener los robots hoy en día, demostrando así que el hecho de que un
robot pueda llegar a ser más inteligente que nosotros o rebelarse
contra la gente es solo un mito. Estas aplicaciones son muy variadas;
pueden ser usados en la agricultura, para rescates, para la
exploración planetaria, como robot guía, como forma de
entretenimiento o de uso doméstico, entre otros. Según ella, el
nuevo reto para la industria de la robótica es conseguir que los
robots interactúen de forma directa con los seres humanos.
Para
enseñarnos como eran los robots, ella nos llevó uno para hacernos
una demostración de lo que podían hacer. Este robot se trataba de
Nao, un robot humanoide desarrollado en una compañía francesa. Su
propósito principal es la educación o la investigación, aunque es
posible usarlo como forma de entretenimiento. Nos mostró que Nao
tenía unos sensores capaces de reconocer las caras de la gente para
posteriormente seguirlas o buscarlas. También era capaz de hablar,
sentarse o incluso bailar.
En
mi opinión, ha sido una charla muy interesante y a la vez
entretenida, ya que Elena nos enseñó vídeos y a Nao durante su
explicación. Me parece que el tema de los exosqueletos es vital para
la salud de muchas personas, ya que pueden dejar de ser
discapacitados, y es una pena que no puedan comercializarse por la
falta de fondos necesarios.









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